Todos los años me gusta hacer alguna ruta por Las Cañadas del Teide, durante la época de floración. En esta ocasión me he decantado por la Pista del Filo, un camino que nos lleva a las cumbres del anfiteatro de Las Cañadas. Se trata de una ruta muy llevadera, ya que apenas hay pendientes.
El recorrido comienza en el tramo de carretera que une Izaña con El Portillo, aproximadamente entre el K.38 y el K.39. Durante la primera parte de la ruta la vegetación es bastante monótona, encontrando casi exclusivamente retamas del Teide (
Spartocytisus supranubius) y hierbas pajoneras (
Descurainia bourgeauana); ambas se encuentran en plena floración, aunque parece que este año las retamas han tenido una floración bastante floja. Sobre las flores de la hierba pajonera abunda la pequeña chinche endémica
Eurydema lundbladi, la mayoría copulando. También hay algunos ejemplares más o menos dispersos de rosalito de cumbre (
Pterocephalus lasiospermus), alhelí del Teide (
Erysimum scoparium) y tonática (
Nepeta teydea).
Un movimiento bajo una retama me hizo tirar de los prismáticos: se trataba de un petirrojo (
Erithacus rubecula) rebuscando entre los ciscos del suelo; muy cerca, un mirlo (
Turdus merula) huye al percatarse de mi presencia. Estas dos especies no se reproducen en la alta montaña de Tenerife, pero suelen acudir en verano aprovechando la gran abundancia de insectos en esta época del año. Las aves más frecuentes son el mosquitero canario (
Phylloscopus canariensis) y el bisbita caminero (
Anthus berthelotii). También pude observar algunos ejemplares de alcaudón real (
Lanius meridionalis) en sus oteaderos sobre las retamas y un macho cantando de curruca tomillera (
Sylvia conspicillata).
Primeras luces del día sobre el Llano de Maja
Más adelante se llega al Llano de Maja, un paraje de gran simbología aborígen y donde incluso se presume que yacen enterrados los cuerpos de varias víctimas de la represión franquista. En el centro del llano hay un recinto vallado, construido para proteger de muflones y conejos una población de cardo de plata (
Stemmacantha cinaroides), uno de los endemismos vegetales más amenazados del Parque.
Cardo de Plata (Stemmacantha cinaroides)El camino continúa hasta la Degollada de Abreu, punto limítrofe entre los municipios de Fasnia, Arico y La Orotava. Desde aquí ya se puede ver a la izquierda la cima del Volcán de Siete Fuentes, uno de los volcanes históricos que entró en erupción hace unos 300 años. Tras un suave descenso el camino se asoma por fin al filo del arco de Las Cañadas, concretamente en el Risco de Diego Hernández. La vista del Parque Nacional desde este punto es inmejorable, y no me pude resistir a sacar una serie de fotografías para montar una imagen panorámica. Un panel explicativo señala alguno de los hitos más interesantes que se pueden observar.

Aquí la vegetación se hace más rica. Hay algunos pies de taginaste rojo (
Echium wildpretii) cuyas flores son visitadas por numerosos insectos polinizadores, sobre todo por abejas de la miel (
Apis mellifera). También es muy abundante el cabezón del Teide (
Cheirolophus teydis), que aún no ha florecido. Con la ayuda de los prismáticos consigo localizar algunos pies de cedro (
Juniperus cedrus), que sobreviven anclados a las grietas de los riscos. Otros endemismos interesantes que pude ver por esta zona son el perejil de cumbre (
Pimpinella cumbrae), el tomillo de cumbre (
Micromeria lachnophylla), la flor del malpaís (
Tolpis webbii), la crespa o pinillo blanco (
Plantago webbii) o la chahorra del Teide (
Sideritis eriocephala), entre otras.
Aunque la pista continúa varios kilómetros más hasta llegar a las inmediaciones de Montaña Guajara, por falta de tiempo decidí finalizar aquí la ruta y emprender el regreso.